Philosophical practice as experience and travel

nalysis of the concepts of philosophical practice, united by their common application and the convergence of the analytical, conceptual and discursive. The connection between the philosophical content and the applied aspect of philosophical practice.

26.03.2021
85,3 K

. ,

, , , , .

Las tareas experienciales se tien, con frecuencia, de caracteres estticos. Mara Zambrano propuso una nueva razn que no pretende encontrar nuevos contenidos sino modos ms amplios de acceder a ellos: no eran nuevos principios ni una Reforma de la Razn como Ortega haba postulado en sus ltimos cursos, lo que ha de salvarnos, sino algo que sea razn, pero ms ancho (Zambrano, 1944). Vasily Kandisky defendi que ciertas ideas o situaciones no requeran el discurso y las palabras para exponerse sino el uso exclusivo de lneas y colores (Kandisky, 1996), pues, como sealaba Dewey, el artista realiza su pensamiento en los medias cualitativos mismos con que trabaja, y sus fines se encuentran tan cerca del objeto que produce que se fundan directamente con l (Dewey , 2008: 17), pues cada arte habla un idioma que trasmite lo que no puede decirse en otra lengua sin tener que variar sustancialmente (Dewey, 2008: 119). Siendo as, la hermenutica experiencial apela a otros contextos expositivos como la pintura o la msica1. Si la narracin de un problema mediante palabras redunda en efectos teraputicos (aunque, repitmoslo, la terapia no sea el objetivo de la Filosofa Aplicada), ms beneficios se obtendrn cuando esa narracin se hace por un medio que est tan cerca del objeto que produce que se fundan directamente con l.

En tercer lugar, sera preciso entender los talleres como un viaje2. La traduccin alemana de experiencia es Erfahrung, cuya raz verbal es fahren, que significa viajar (Barrientos, 2010a; 2011). Adems, Erfahrung deriva de Gerfahr, que significa peligro y, en espaol, la raz de experiencia, per se conecta con peligro y est influida por el griego peiro (cruzar), perao (pasar a travs de) y peraino (atravesar hasta el borde). El lector avispado quizs se haya percatado de que el principal peligro al que se enfrenta la persona con experiencia es la prdida de su ser (para adquirir otro ms experimentado). El cambio de identidad implica asomarse al abismo de lo desconocido y, dicho desde la sinfona zambraniana, perderse para encontrarse. En consecuencia, no todos estn dispuestos a atravesar este mar proceloso. Escapar con vida de esas aguas inciertas requiere el aprendizaje personal de tcnicas que lo acompaarn para siempre: se precisa una tcnica, un saber complejo -- a la vez terico, prctico y coyunturalque es el saber propio de quien pilota un barco (Foucault, 1990: 87). He aqu el nudo gordiano del saber experiencial. Estas notas deben estar presente en los encuentros experienciales: no slo animar a fondear riesgos sino abandonar personajes que obstaculizan el avance. De hecho, ser indispensable una cierta aventura y hasta una cierta perdicin en la experiencia, un cierto andar perdido el sujeto en quien se va formando (Zambrano, 1990: 18). John Dewey lo explica desde la experiencia esttica:

El artista tiene que ser un experimentador, porque tiene que expresar una experiencia intensamente individual a travs de medios y materiales que pertenecen al mundo comn y pblico (). Si en vez de decir experimental dijramos -aventureroprobablemente obtendramos la aceptacin general, tan grande es el poder de las palabras. Porque el artista es un amante de la experiencia sin escoria, evita los objetos ya saturados y est, por consiguiente, siempre a la ltima. Por naturaleza, es un insatisfecho de lo establecido como lo es un explorador geogrfico (Dewey, 2008: 162).

La recompensa es muy valiosa: la constitucin de la autntica persona, del s mismo. De acuerdo con Claude Romano, el humano es un ser viniente, alguien que adviene y se da su ipseidad a partir de la reflexin de los acontecimientos (experiencias) que le suceden (Romano, 2012). Sin ellas y sin su asuncin, quedara como un ser informe, sin forma ni rostro. Como seala Nishida, no hay experiencia gracias a que hay persona sino que hay persona gracias a que hay experiencias que lo configuran (Nishida, 1995).

En cuarto lugar, el tipo de verdad de los talleres experienciales ha de ser de tipo evidencial o contecedera. Si la racionalidad argumental-discursiva procede por medio de razones para lograr consecuencias inferidas lgicamente, la Filosofa Aplicada experiencial no persigue un conjunto de pensamientos que el intelecto forja con verdad o sin ella, sino el haber que el espritu cobra en su comercio efectivo con las cosas (Zubiri, 1940:189): se trata de una forma que toma algo que ya se saba, y que ahora penetra en la vida moldendola; es algo que antes no operaba y que ahora se ha vuelto operante (Zambrano, 1995: 69). En consecuencia, el criterio de validez de la accin descansa en su potencia metamrfica sobre el individuo: la evidencia es terriblemente pobre en contenido intelectual; sin embargo, opera en la vida una transformacin sin igual que otros pensamiento ms ricos y complicados no fueron capaces de hacer (Zambrano, 1995:69). Posee las notas del conocimiento adquirido mediante los acontecimientos, a saber, produce una reconfiguracin impersonal de mis posibles y del mundo que acontece en un hecho y por la cual abre una falla en mi propia aventura (Romano, 2012: 51). Esto es crucial en las consultas filosficas que buscan no una idea o una argumentacin para resolver un problema sino una certeza, una certidumbre, sobre la que asentar su nueva existencia y que, en ltima instancia, ampla las capacidades hermenuticas y ontolgicas previas como si fuera una salida de la caverna1 (Lahav, 2018b). Las certezas conforman verdades, creencias en la terminologa orteguiana, sobre la que volver a construir un mundo y que respetan las necesidades presentes del sujeto. Cuando la creencia o certidumbre anterior no funciona, no es suficiente argumentar lgicamente sobre un nuevo sendero existencial; por el contrario, resulta imprescindible adquirir una evidencia nueva sobre la que volver a andar. Esto implica aprehender un nuevo personaje capacitado para enfrentar la realidad con la que nos relacionbamos como ciegos delante de un billete de quinientos pesos. La adquisicin del ser personal advenido, de las certidumbres y de las nuevas habilidades reposa en el padecimiento de la experiencia. Repitamos el texto de Zubiri Experiencia significa algo adquirido en el transcurso real y efectivo de la vida. No es un conjunto de pensamientos que el intelecto forja, con verdad o sin ella, sino el haber que el espritu cobra en su comercio efectivo con las cosas (Zubiri, 1940: 189).

Por ltimo, la Filosofa Aplicada Experiencial supone un acto ontolgico (o metafsico) antes que uno psicolgico, antropolgico o personal. A pesar de que hay autores que se centran en la problemtica o realidad del consultante, sta slo constituye el punto de partida de nuestra propuesta. El individuo inicia la experiencia filosfica como agente particular; no obstante, la comprensin anaggica le obliga a que su individualidad se disuelva en la experiencia realizada: como decamos ms arriba, se entiende el amor cuando mutamos en objeto amoroso. El conocimiento del amor pasa de ser conocido por nosotros a que el amor conozca a travs de nosotros y, en ese acto, llegamos a un tipo de aprehensin donde el yo queda descentrado. Las consecuencias son obvias: si se realiza un taller experiencial de ndole discursiva se ha de impedir que la impronta egocntrica impida el florecimiento de las virtudes intelectuales (el taller no implica la ganancia personal sino el ascenso por medio de los diversos discursos individuales a una verdad sinrgica que nace liderada por ella misma), si se ejecuta un taller estoico ser el espritu del que se alimentaron estos filsofos el oxgeno que permita respirar en la sala, si se materializa un taller zambraniano, la palabra (en contenido y forma) a la que se ha de aspirar es la del sentir originario usando como medio al grupo. En suma, se operar una progresiva traslacin ontolgica donde el sujeto pierda poder y se convierta en mero instrumento3 utilizado para la manifestacin de la experiencia filosfica.

La explicacin del fenmeno se da en diversos autores. Por ejemplo, Mihly Cskszentmihlyi apela la experiencia de flujo o flow donde se identificara la accin y la persona, al punto de que la segunda es absorbida por la primera. Esto sucede en el juego de los nios, en el acto de pintar un cuadro, de escribir un libro o en la ascensin del mstico. En todos los casos, la accin se hace duea del individuo que, a lo sumo, acta vicariamente. Esto se consigue en los talleres mediante actividades que suponen, como seala Gadamer estar dispuesto a dejar valer en m algo contra m, aunque no haya ningn otro que lo vaya a-hacer valer contra m (Gadamer, 2000).

Una segunda lectura de la vis ontolgica y derivada de este escenario experiencial procede de la secularizacin del concepto genitive subjetivo de Raimon Panikkar. A diferencia del filsofo, la experiencialidad no supone que Dios se haga cargo del sujeto sino que es la experiencia la que toma este control para producir efectos hermenuticos, epistmicos y ontolgicos en la persona. Desde la atmsfera mstica, Panikkar explica la idea como sigue: Otro modo de expresar lo mismo consiste en interpretar la expresin experiencia de Dios como genitivo subjetivo y no como genitivo objetivo. Es decir, no es mi experiencia sobre Dios, sino la experiencia de Dios --en m y a travs de my de la cual yo soy consciente (Panikkar, 1990: 78).

La disolucin del individuo en la experiencia conducira, paradjicamente, a su constitucin o a su crecimiento e incremento existencial. Comenzamos el argumento arriba cuando indicamos que si no hay existencia, la persona queda como monstruo, es decir, como entidad sin forma ni rostro. Reiteremos la idea. Nishida apunta: No hay experiencia porque exista un individuo sino que existe un individuo porque hay experiencia (Nishida, 1995: 59) y Claude Romano lo explica por medio de su acontecimiento experiencial: somos seres vinientes. Si no advenimos en el rostro del acontecimiento naciente, quedamos como sujetos sin formas o como rocas ancladas en un pasado que no nos corresponde y cuya autntica realidad no dejamos aflorar.

En sntesis, el trabajo de una Filosofa Aplicada Experiencial no se centra en la persona sino que debe acabar siendo pilotado por la experiencia. Igual que la identificacin con la obra de arte o con Dios genera sujetos con una mayor profundidad existencial, el despliegue de experiencias (filosficas en este caso) en la persona producira beneficios en la misma lnea. Sin embargo, la accin no sera subjetiva al no trabajar sobre la experiencia sino metafsica y epistemolgica al ocuparse del descubrimiento de verdades y vincularse con el trabajo de entes y, en ltima instancia, con la puesta en contacto con el ser experiencial.

En sntesis, si para Mara Zambrano filosofar era descifrar el sentir originario, una Filosofa Aplicada Experiencial implicara el despliegue de la experiencia originaria en el sujeto, es decir, convertir a la persona en un Da-Sein Experiencial o, si se me permite, en un Da-Erfahrung.

References

1. Amir L. (2018). Taking philosophy seriously. Newcastle, Cambridge Scholar Publishing Publ.

2. Antn J.A. (2010). El ser y los smbolos. Madrid, Mandala Publ.

3. Arnaud D., Lebon T. (2000). Toward Wise-Decision Making, Practical Philosophy: The British Journal of Philosophical Practice, no. 3 (3), pp. 55--64.

4. Barrientos Rastrojo J. (2005). Introduccin al asesoramiento y la orientacin filosfica. Tenerife, Ideapress Publ.

5. Barrientos Rastrojo J. (2006). Analtica de la orientacin filosfica desde el pensamiento crtico. Aplicacin de mtodos y tcnicas de pensamiento crtico y orientacin racional a la orientacin filosfica individual. Teora y prctica, Sevilla, Universidad de Sevilla Publ.

6. Barrientos Rastrojo J. (2009). Vectores zambranianos para una teora de la Filosofa Aplicada a la Persona. Sevilla, Universidad de Sevilla Publ.

7. Barrientos Rastrojo J. (2010). El rostro de la experiencia desde la marea orteguiana y zambraniana. Endoxa, no. 25, pp. 279--314.

8. Barrientos Rastrojo J. (2010). Resolucin de conflictos desde la Filosofa Aplicada y desde la Mediacin. Madrid, Visin Publ.

9. Barrientos Rastrojo J. (2011). La fisiologa del saber de la experiencia y los frutos de su posesin. Themata, no. 44, pp. 79--96.

10. Barrientos Rastrojo J. (2016). La experiencialidad como respuesta a la tendencia analtica de la filosofa para nio. Childhood & Philosophy, no. 12 (25), pp. 519--542.

11. Barrientos Rastrojo J., Packter L., Carvalho J.M. (2014). Introduccin a la Filosofa Aplicada y a la Filosofa Clnica., Madrid, Aaci Publ.

12. Barrios Casares M. (2005). De la utilidad e inconveniente de la filosofa para la vida, en Ordoez. La filosofa a las puertas del tercer milenio. Sevilla, Fnix editora, pp. 307--318.

13. Benjamin W. (1973). Discursos Interrumpidos I. Madrid, Taurus Publ.

14. Beuchot Puente M. (2013). Las dos caras del smbolo. Puebla, BUAP Publ.

15. Beuchot Puente M., Barrientos Rastrojo

J. (2013). La Filosofa Aplicada segn la Hermenutica Analgica. Mxico, Torres Asociados Publ.

16. Brenifier O. (2010). Filosofar como Scrates: Introduccin a la prctica filosfica. Valencia, Dilogo Publ.

17. Capaldi N. (2000). Cmo ganar una discusin. Para defender una causa, reconocer una falacia, descubrir un engao, persuadir a un escptico, convertir la derrota en victoria. Barcelona, Gedisa Publ.

18. Carreras Planas C. (2013). Filosofa para Nios. El desarrollo global de las habilidades de pensamento. Filosofa para nios y capacitacin democrtica freiriana. Madrid, Liber Publ., pp. 91--113.

19. Cassirer E. (1967). Antropologa filosfica. Introduccin a la Filosofa de la Cultura. Fondo de Cultura. Mxico, Econmica Publ.

20. Dewey J. (2008). El arte como experiencia. Barcelona, Paids Publ.

21. Dias J. (2006). Filosofia Aplicada Vida. Lisboa, Esquilo Publ.

22. Durand G. (1968). La imaginacin simblica. Buenos Aires, Amorrortu Publ.

23. Echeverra E. (2006). Filosofa para nios. Mxico, Ediciones SM Publ.

24. Elas N. (1994). Teora del smbolo. Barcelona, Pennsula Publ.

25. Foucault M. (1990). Tecnologas del yo y otros textos afines. Barcelona, Paids Publ.

26. Foucault M. (2009). Las palabras y las cosas. Tres cantos, Siglo XXI Publ.

27. Gadamer H.G. (1997). Mito y razn. Barcelona, Paids Publ.

28. Gadamer H.G. (2000). Verdad y mtodo. Salamanca, Sgueme Publ.

29. Garca Damborenea R. (2000). Uso de razn. Diccionario de falacias. Madrid, Biblioteca Nueva Publ.

30. Goviert T. (1997). A practical study of argument. Beltmont, Wadsworth Publishing Company Publ.

31. Heidegger M. (1998). Caminos del bosque. Madrid, Alianza Publ.

32. Heidegger M. (2012). Ser y tiempo. Madrid, Trotta Publ.

33. Horkheimer M. (2000). Teora crtica y teora tradicional. Barcelona, Paids Publ.

34. Horkheimer M. (2010). Crtica de la razn instrumental. Madrid, Trotta Publ.

35. Husserl E. (1982). La idea de la fenomenologa. Mxico, Fondo de Cultura Econmica Publ.

36. Johnson R.H., Blair J.A. (1983). Logical self-defense. Toronto, Mac Graw-Hill Publ.

37. Kandisky V. (1996). De lo espiritual en el arte. Barcelona, Paids Publ.

38. Lahav R. (2005). Philosophical practice: Normalization or inner transformation? Reflexin de 25 de Septiembre de 2005. Available at: http://www.geocities.com/ranlahav/PC_Re- flection_1.html, ltimo acceso 15 de febrero de 2007.

39. Lahav R. (2006). Small Philosophical Practice and Grand Philosophical Practice.

Philosophical Practice. From Theory to Practice,

no. X--XI, pp. 93--96.

40. Lahav R. (2018). Mexico ICPP 2018: The boundaries of philosophy. Philopractice, June

41. Lahav R. (2018). Stepping out of Plato's cave. Vermont, Loyev books Publ.

42. Lebon T. (2001). Wise Therapy. Londres, Continuum Publ.

43. Maillard Ch. (1992). La creacin por la metfora. Introduccin a la razn-potica. Barcelona, Anthropos Publ.

44. Mannheim K. (1997). Ideologa y utopa. Madrid, Fondo de Cultura Econmica Publ.

45. Marn Casanova J.A. (2010). Rorty y la Tradicin: una Relacin Ambigua. Actualidad de la Tradicin Filosfica. Madrid, Dilogo Filosfico, pp. 859--866.

46. Marn Casanova J.A. (2011). Arreglndoselas con la tradicin: Rorty y los usos del legado filosfico. Pensamiento. Revista de investigacin e Informacin filosfica, no. 16, pp. 271--289.

47. Marn Casanova J.A. (2014). La filosofa de Rorty y el espejo de la retrica. Pensamiento. Revista de investigacin e Informacin filosfica, no. 70 (262), pp. 149--176.

48. Marinoff L. (2002). Philosophical Practice. New York, Academic Press Publ.

49. Martin Velasco J. (2003). El fenmeno mstico. Madrid, Trotta Publ.

50. Nishida K. (1995). Indagacin del bien. Madrid, Gedisa Publ.

51. Panikkar R. (1999). Iconos del misterio. Barcelona, Pennsula Publ.

52. Raabe P. (2001). Philosophical Counseling. Theory and Practice. Westport, Praeger Publ.

53. Raabe P. (2002). Issues in Philosophical counselling. Westpor, Praeger Publ.

54. Raabe P. (2014). Philosophy's role in counseling and psychotherapy. Rowman, Maryland Publ.

55. Romano C. (2012). El acontecimiento y el mundo. Salamanca, Sgueme Publ.

56. Rorty R. (1991). Contingencia, irona y solidaridad. Barcelona, Paids Publ.

57. Rorty R. (1996). Objetividad, realism y verdad. Barcelona, Paids Publ.

58. Rorty R. (2002). Filosofa y futuro. Madrid, Gedisa Publ.

59. Shibles W. (2001). The philosophical practitioner and emotion. Thinking through Dialogue. Oxted, Practical Philosophy Press Publ., pp. 50--57.

60. Toulmin S. (1999). The uses of argument. Cambridge, Cambridge University Press Publ.

61. Zambrano M. (1938). Misericordia. Hora de Espaa, no. 21, pp. 137--160.

62. Zambrano M. (1944). Carta de Mara Zambrano a Rafael Dieste enviada el da 7/11/1944. Disponible en Archivos de la Fundacin Mara Zambrano.

63. Zambrano M. (1986). El sueo creador, Madrid, Turner Publ.

64. Zambrano M. (1990). Notas de un mtodo. Madrid, Editorial Mondadori Publ.

65. Zambrano M. (1993). Claros del bosque, Barcelona, Seix Barral Publ.

66. Zambrano M. (1995). La confesin: gnero literario. Madrid, Siruela Publ.

67. Zubiri X. (1940). Scrates y la sabidura griega I. Escorial, no. 2, pp. 187--226.

68. Zubiri X. (1941). Scrates y la sabidura griega II. Escorial, no. 3, pp. 51--78.

allbest.ru


  • Confucianism as the source of the fundamental outlook for the Chinese. The history of its occurrence during the reign of the Han dynasty. Significant differences of this philosophy from other major canons. Idealistic views on the development of society.

    [889,1 K], 13.11.2014

  • There are valid concepts in TE. Some new concepts of NE are not flawless. The new perspectives enrich our contemplative abilities and knowledge. The fully (for all times) satisfactory definitions or foundations are not likely to be proposed.

    [8,5 K], 29.11.2003

  • In a certain sense there is a place in Buddhism for Absolute Self and that we have to forget this idea like all other ideas if we are to succeed in final meditation, which brings us to the Reality beyond all concepts.

    [18,5 K], 09.04.2007

  • Periods in the history of Ancient India. Richness and diversity of religious and philosophical doctrines. Amazing music and dance. Excavations of Mohenjo-Daro. Vishnu and 12 avatars - the keeper of the universe. The doctrine of the "four noble truths".

    [13,5 M], 10.12.2011

  • The features of Walt Whitmans style, studying his literary techniques, such as alliteration, anaphora, "free" verse, conducting a detailed analysis of philosophical basics of his works. His discussion of the war poems, the tragedy of the Civil War.

    [32,9 K], 27.10.2009

  • The essence of an environmental problem. Features of global problems. Family, poverty, war and peace problems. Culture and moral crisis. Global problems is invitation to the human mind. Moral and philosophical priorities in relationship with the nature.

    [41,3 K], 25.04.2014

  • Philosophical basis of the Weltanschauung Categories of Ultimate Bases researching. Investigation of profound invariant of the structure of a fairy tale as the applied version of search for universalias in texts of culture. nalysis of folk rituals.

    [90,9 K], 26.11.2009

, , ..
PPT, PPTX PDF- .
.